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Historia Argentina

Plata sucia, guerra sucia

La vinculación de Graiver y los Montoneros

 

Por la lic. Andrea Ravalli

“La guerrilla nunca creyó en la democracia ni tuvo a esta como un fin en sí mismo. Sólo y en encontrados casos, aceptaron la idea de democracia como un “medio” para ser utilizado en el camino hacia la revolucion.La “democracia burguesa” era para esta una trampa”.

Una carta del ERP a Campora expresaba que:”Eran el zorro y las gallinas en la misma jaula”.

                                                                                    Jorge Lanata en Argentinos, Tomo2

El día 8 de marzo del año 1977, en plena dictadura de Jorge Rafael Videla, Isidoro Graiver, padre de David declaraba ante el juez Fernando Zavalía que su hijo le había confesado que “para tomar el control de papel Prensa iba a conseguir una guita jodida”.

David Graiver se introdujo en el mundo de la política y las finanzas a través de José Ber Gelbard, quien fuera uno de los dirigentes de la disuelta “confederación económica” o CGE y ministro de economía durante la corta presidencia de Isabel Martínez de Perón.

Este joven banquero tuvo relaciones muy contradictorias con los distintos sectores políticos que actuaban en la década del 70. Confluían en él, el dinero de sectores políticos enfrentados y absolutamente contrarios.

Le confiaban su dinero funcionarios peronistas, militares, sindicalistas, empresarios y montoneros. Graiver “blanqueaba la plata”, transfiriendo todo ese dinero a los activos de sus empresas o a algunos de sus seis bancos.

Su relación con el poder militar se origino en plena presidencia del general Lanusse, cuando financió parte del dinero que dio origen a la fundación del diario La Opinión cuyo director era Jacobo Timerman.

El aporte que había realizado Graiver era de unos 40.000 dólares iniciales y 50.000 dólares mas unos días después.

Pero recién comenzaban los negocios con los “medios de comunicación”.En 1973 adquirió acciones de la empresa Papel Prensa, empresa que había nacido en 1969 mediante el decreto Ley número 18.312/69 durante la dictadura del general Onganía, con el fin de crear un fondo para la producción de papel. Graiver adquiere acciones y continúa con la construcción de la planta.

Al mismo tiempo las relaciones con los montoneros se hacían cada vez más estrechas y había entablado mayor confianza con Roberto Quieto uno de los líderes montoneros y con Raúl Magario quien estaba encargado de las finanzas y las operaciones de la organización. Margarino quien fuera funcionario durante la presidencia de Carlos Menem, se aleja del movimiento en el año 1976 por motus propio.

En el año 1974, los montoneros secuestran a los hermanos Juan y Jorge Born, pidiendo un rescate sideral, 60 millones de dólares.

Parte de ese dinero va a parar a Cuba y 17 millones son confiados a David Graiver.La entrega del dinero se realizó en Ginebra. Los emisarios de los hermanos Born entregaron allí el dinero que fue recibido por Graiver y algunos de los encargados de finanzas de la organización montonera.

El problema empezó cuando Graiver murió. Los montoneros comenzaron a reclamar la plata que le habían confiado.

La muerte de Graiver ocurrida el 8 de agosto de 1976, siempre fue dudosa...El mismo Raúl Magario declaró que había sido uno de los pocos en verlo a Graiver antes de que muera.Se habían visto por última vez en Punta del Este y el montonero le advirtió que “lo iban a matar”.

En las declaraciones que hace a la periodista Viviana Gorbato, autora de “Montoneros, soldados de Menem, ¿soldados de Duhalde?, dice:-“A él lo matan los servicios de marina junto con la CIA”.

Paradójicamente Graiver había quedado atrapado entre las fuerzas militares y la organización montonera.Tras su muerte el dinero nunca apareció. Tanto la armada como el ejercito estaban muy interesados en la plata que habían obtenido los montoneros por el rescate de los hermanos Born, y los montoneros estaban desesperados por recuperar ese dinero que les pertenecía.

Los que habían quedado vivos sufrían el acoso permanente de la organización. Raúl Magario, quien había entablado estrechas relaciones con David Graiver, se le presentaba a Lidia Papaleo en las oficinas de Suipacha y Santa Fe, con el nombre de Doctor Peñaloza, nombre que había acordado con el mismo Graiver para poder entrar tranquilo a sus oficinas.

Lidia Papaleo sufría las amenazas permanentes de este personaje y otros que también con un seudónimo se acercaban a las oficinas reclamando la plata.

El dinero nunca apareció. Unos meses después de la muerte del financista su esposa es detenida por la gente de Ramón Camps, uno de los mayores represores que tuvo este período.

Meses más tarde son secuestrados Juan Graiver, Jorge Rubinstein, Isidoro Graiver, Rafael Ianover y Osvaldo Papaleo, cuñado de David.

La llamada “guerra sucia” ya había comenzado y en esta historia se entremezclan situaciones de un pasado doloroso y contradictorio a la vez. Lleno de preguntas sin respuestas, lleno de verdades a medias y de versiones encontradas. De un lado y del otro la violencia se había instalado en el país.

Caben muchas preguntas, ¿Cómo un financista que operaba con los militares a la vez ponía plata para sacar a la luz un periódico que defendía la lucha armada y a los montoneros? ¿Porqué Mario Firmenich un mes antes del secuestro de Aramburu había sido visto en varias oportunidades en el Ministerio del Interior?, hecho que constaba en los registros de entrada.

¿Cómo se entiende entonces que los montoneros hayan tenido tan estrechas relaciones con alguien que financio dinero en pleno gobierno de Onganía para la apertura de la empresa que proveyó de papel a los principales diarios?

Son muchas las preguntas que hay para hacerse y muchas las respuestas confusas.

La historia de los montoneros también esta cargada de contradicciones y contrastes que enlazan en algunos puntos a los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas dentro de esta agrupación.

No es mera casualidad que algunas de las cabezas iniciales de la organización hayan quedado vivos mientras que otros miles hayan sido torturados y asesinados y completen la lista de los desaparecidos, pero esa es otra historia…

Periodo del suceso: 1970
Palabras clave: David e Isidoro Graiver, J.R. Videla, Papel Prensa