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Historia Argentina

La llegada de Perón

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La llegada de Perón y los comienzos de la división del Peronismo

                                                                                                         Por Andrea Ravalli

La llegada de Perón a la Argentina en 1973, después de un largo periodo de exilio significo el comienzo de una nueva etapa en la ideología política que había fundado el general allá por los años 40.

Mucha agua había corrido bajo el puente desde su partida: Gobiernos militares, censura, persecuciones políticas, prohibiciones, clandestinidad y violencia.

La patria justicialista de Evita había quedado muy lejos, las cosas habían cambiado mucho desde la revolución del 55.

El miedo y la censura acompañaban a aquellos militantes que habían estado cerca de Perón durante sus dos presidencias.

La masa que esperaba al viejo caudillo justicialista había cambiado.El peronismo estaba dividido, nuevos elementos se mezclaban en sus filas, jóvenes con distintas ideologías políticas pregonaban las ideas de Perón y lo llevaban como estandarte en sus banderas

 

Los preparativos para la vuelta

 

Meses antes del arribo de Perón a Buenos Aires, habían comenzado los preparativos.

Muchos habían ido a Puerta de Hierro para visitarlo y ultimar los detalles del arribo.

Volvían con promesas y con órdenes que cumplían al pie de la letra.

El pueblo peronista lo esperaría ansioso, los mas viejos recordaban con nostalgia lo que Perón les había dado y las conquistas laborales que después de tantos años de lucha por fin habían llegado.

Pero otros, los mas jóvenes que militaban en las filas de la llamada “juventud peronista”, esperaban otras cosas.

En noviembre del año 1973, el joven Rodolfo Galimberti, quien pertenecía a las cabezas dirigentes de la agrupación montoneros, instaba a los estudiantes y a la juventud para que fueran a Ezeiza a recibir a Perón y les decía:”El que tenga piedras que lleve piedras, el que tenga algo mas que lleve algo mas”…

Después de estas declaraciones los llamados peronistas moderados instaron a Galimberti a que aclarara lo dicho y desautorizaron sus declaraciones.

Estaba claro que el Peronismo había cambiado ya que durante el largo periodo de exilio del general, fueron varios los acontecimientos que se produjeron en el mundo; sobre todo en Latinoamérica a partir de la revolución Cubana.

Muchos jóvenes argentinos empezaban a constituirse en un sector cultural identificado por pautas propias adquiriendo actitudes proclives a un cambio social profundo que solía entenderse como “revolucionario”.

Estos sectores no solo aparecían en argentina sino que también se sucedían en Colombia, El Salvador, México y Nicaragua, y conformaban los llamados focos guerrilleros.

En Argentina se producía una movilización juvenil acrecentada por la sucesión de varios golpes militares.

La represión que ejercieron, la falta de una democracia consolidada, la proscripción del peronismo y los partidos de izquierda, provocaron que la violencia se instalara en el país.

Comenzaron a actuar entonces grupos extremistas, (se definían de esta forma a todo grupo que intentaba lograr sus objetivos a través de la fuerza y la violencia) de ultra izquierda y ultraderecha.que coincidían en el uso de la violencia armada como metodología política.

El germen de la guerrilla ya se había instalado en argentina y el peronismo que había sido el partido popular por excelencia, era el punto ideal para sembrar nuevas ideas.

Los diferentes grupos que se armaron y organizaron a partir de este momento fueron: Montoneros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias conocidos también como la FAR y el Ejército Revolucionario del Pueblo, conocidos como el ERP.

La mayor parte de los guerrilleros eran jóvenes de clase media y alta, algunos universitarios, a los que se les unían también obreros.

Dentro de la agrupación montoneros militaban activos intelectuales como Rodolfo Walsh, Dardo Cabo, julio Roque, Roberto Quieto, Raúl Yaguer, Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja, Rodolfo Galimberti y otros.

Casi todos ellos irían al gran acto de recibimiento del general; pero si bien el peronismo ortodoxo había extremado las medidas para la espera del presidente los hechos ocurridos esa tarde demostraron que las cosas estaban más complicadas de lo que se creía.

La ansiada patria del caudillo se había dividido.Por un lado estaban los que proclamaban por la “Patria Socialista” con los montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias y por el otro la “Patria Peronista” compuesta por los originarios partidarios del general, entre los que se encontraban los sindicalistas.

Ambos bandos se enfrentaban para obtener la aprobación de Perón y su simpatía.

 

Ese 20 de junio de 1973, casi un millón setescientas mil personas, se concentraron en Ezeiza para recibir a Perón.

Se había preparado un pequeño palco para que el líder hablara a la multitud.

Delante de uno de los puentes dispuesto para ello, se había montado una plataforma semicircular con dos desniveles.

En el primer nivel se coloco a la prensa y a las cámaras de televisión; en el otro nivel estaban preparadas las orquestas del teatro Colon y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

La masa de manifestantes había empezado a llegar desde la madrugada, y por los altavoces de los parlantes ubicados a los costados del palco se anunciaba que el vuelo de Perón ya estaba en viaje desde Madrid.

La mayor parte de los manifestantes se concentro sobre la autopista Richieri, desde el puente el Trébol hacia Buenos Aires.

Alrededor de las diez de la mañana de ese frío invierno llegaban cada vez más ómnibus repletos de manifestantes con banderas y pancartas.

En uno de esos ómnibus iba Rodolfo Galimberti aquel que meses antes anunciaba la llegada de Perón entre sus compañeros.

Todo parecía tranquilo hasta que alrededor de las catorce horas se produjeron los primeros incidentes; distintos sectores del peronismo se disputaban los lugares en la proximidad del palco.

Las orquestas habían comenzado a tocar la marcha peronista pero entre las voces comenzaron a escucharse disparos.

Los periodistas y los músicos se tiraron al suelo, grupos de jóvenes armados con revólveres, pistolas y armas largas disparaban en todas direcciones.

El primer enfrentamiento se produjo a la derecha del palco, sobre una zona boscosa.

Aparecían los primeros muertos y heridos, las ambulancias comenzaban a llegar y el ruido de las sirenas se mezclaba entre los gritos y los disparos.

Nadie entendía nada.La gente corría o se tiraba en el suelo cubriéndose la cabeza y protegiéndose como podían.

Entre la multitud se veían carteles y estandartes de distintos sectores:La juventud Peronista, la Juventud de trabajadores Peronistas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, las Fuerzas Armadas Peronistas, los Montoneros y las agrupaciones estudiantiles como el Frente de agrupación Eva Perón y la Federación Universitaria de la Revolución Nacional de la Plata.

La mayoría se replegaban y se protegían de los disparos, la fiesta termino mal.

A las 16.55 de la tarde el avión que traía a Perón, aterrizo en Morón.

Media hora más tarde, el presidente Campora anunciaba que Perón no iba a concurrir al acto que se había organizado en el puente.

La masa de manifestantes tuvo que emprender la retirada, su líder había aterrizado en otro lugar y no iba a hablarles.

A partir de entonces, las divisiones entre los grupos que seguían a Perón se fueron acrecentando cada vez más y las diferencias de prácticas y de métodos se hacían más notorias.

Todos los diarios de la época publicaron al día siguiente la crónica de los hechos ocurridos en Ezeiza.

El diario “La Opinión” de Jacobo Timerman consideraba a los incidentes como “hechos aislados”.

Cuando se investigo se confirmo que tanto las FAR como Montoneros, habían entrado por el camino de acceso de la ruta 205, lugar por donde la comisión organizadora del acto de recibimiento a Perón, no había establecido como lugar de entrada viable para los manifestantes que quisieran concurrir.

Días después de los enfrentamientos de Ezeiza, varios dirigentes montoneros expresaban que la intención de acercarse al palco por otro camino que el de la mayoría ostentando sus grandes insignias y banderas era una demostración para Perón del “poder que tenían las formaciones especiales y que estas representaban al pueblo.

Horacio Verbitsky expresa en una de sus obras:”FAR y Montoneros creían que la concentración de Ezeiza desequilibraría ante los ojos de Perón la pugna que los enfrentaba con la rama política tradicional y los sindicatos.

Cuando el ex presidente observara la capacidad de movilización de la juventud Peronista y las formaciones especiales que habían forzado al régimen castrense a conceder elecciones, se pronunciaría a su favor y le haría un lugar a su lado en la conducción.”

 

 

Métodos y Proyectos

Quedaba en claro que las “fuerzas especiales”, sobre todo los Montoneros pretendían que el general llevara a cabo esta vez una política de orden socialista al mejor estilo Cubano.

La solución y la salida del país era para ellos la organización político _ militar tal como lo habían logrado varios países de América Latina.

Perón era un símbolo, el factor aglutinante de la identidad peronista, pero no podía ser un actor político.

El General tenía su propio proyecto político y distaba mucho de la violencia que ejercían en su discurso y en la práctica las “fuerzas especiales”.

La noche del 21 de junio, Perón le hablo al pueblo argentino y en su discurso expreso:

 

Deseo hacer un llamado a todos, al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo …Tenemos una revolución que realizar, pero para que ella sea valida, ha de ser de reconstrucción pacifica y sin que cueste la vida de un solo argentino.No estamos en condiciones de seguir destruyendo, frente a un destino preñado de acechanzas y peligros …Hay que volver al orden legal y constitucional, como única garantía de libertad y justicia…Cada argentino, piense como piense y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho de vivir en seguridad y pacíficamente.Los que crean lo contrario se equivocan…Finalmente deseo exhortar a todos mis compañeros peronistas para que obrando con la mayor grandeza echen a la espalda los malos recuerdos y se dediquen a pensar en la futura grandeza de la patria, que bien puede estar desde ahora en nuestras propias manos y en nuestro propio esfuerzo”

 

 

Unos contra otros

A pesar de los esfuerzos de Perón, como dice el historiador Joseph Page:”se dio cuenta que era difícil ensillar los potros salvajes que el mismo había puesto en libertad

Las formaciones especiales le habían servido en el exilio pero ahora muchos de ellos veían al peronismo como una herramienta para construir una sociedad de tipo marxista y los más extremos rechazaban directamente al peronismo y propugnaban por una revolución armada.

Los que pertenecían al ERP, grupo armado mas extremo, contaban con dinero de los secuestros y extorsiones y presionaban para que se derrocara de manera violenta al gobierno.

Actuaban en la clandestinidad y secuestraban a empresarios extranjeros.Esta metodología también era implementada por los montoneros.

El ERP, estaba a cargo de la provocación y la izquierda peronista era la que recibía el castigo.

Después del ataque al regimiento de Azul perpetrado por grupos del ejército revolucionario, se inicio una mayor división en los sectores de izquierda.

 

No fue casualidad que fuera el primer grupo al que el ejército combatiera y destruyera casi en su totalidad.

 

Otro de los grupos armados, los montoneros, estaban al frente de la juventud peronista y adoctrinaban a estudiantes, trabajadores, obreros y gente de las villas.

Les mostraban un futuro mejor, y los instaban a colaborar en la lucha

Ante la eminente ola de violencia, se presento en el congreso un proyecto de ley antisubversiva lo que provoco la reacción en contra de muchos legisladores de izquierda.

Los que habían presentado este proyecto se reunieron a la vista de todos con Perón y al cabo de unos pocos días presentaron su renuncia.

La situación era cada vez mas tensa, lejos habían quedado los dorados años del peronismo y lejos las promesas de un país de paz.

El proyecto soñado por Perón era un país que pretendía mantener un partido político en una democracia estable.Pero Perón estaba agotado, física y espiritualmente.

En el último encuentro que mantuvo con su opositor el líder de los radicales Ricardo Balbín, le dijo que se moría.

Como una premonición unos meses después la salud del presidente empeoro.

Los medios de comunicación informaban que padecía un estado gripal pasajero pero la verdad era otra, el final estaba cerca.

El domingo 30 de junio de 1974, el capellán del ejército le administro los sacramentos.

Perón murió el 1 de julio.Casi un mes antes él mismo decía que “El único sucesor de Perón será el pueblo argentino que en el ultimo análisis, será quien deba decidir”.

A los pocos meses de su muerte los montoneros anunciaron que pasaban a la clandestinidad, y que seguirían con sus operaciones paramilitares.

Sobrevino inmediatamente el secuestro de los hermanos Born, el robo del cadáver de Aramburu, y más ataques a cuarteles y a personal militar.

Ya nada los podía parar.Isabel era débil para ejercer el poder y su asesor directo López Rega no estaba en sus cabales, por algo lo apodaban “el brujo”.

La economía se desmoronaba y la caza de brujas comenzaba.

La Alianza Anticomunista Argentina o triple A, a cargo de López Rega, comenzaba a hacer estragos en las filas de la izquierda persiguiendo y capturando a cualquier persona sospechosa de tener actividades militantes con la izquierda.

Pero no serian los únicos que habían iniciado la operación exterminio.

Los rumores de la gestación de un golpe militar estaban cada vez mas cerca, la misma Isabel Perón, les pidió ayuda a los comandantes de las tres fuerzas para limpiar al país de la subersion.El país entero los reclamaría como los salvadores de la patria y los que podían poner orden al caos reinante.

El 23 de marzo de 1976, a la medianoche un helicóptero que trasladaba a Isabel desde la casa Rosada hasta la quinta de Olivos sufrió “casualmente” un desperfecto técnico y tuvo que aterrizar en la zona militar del aeropuerto metropolitano.Al aterrizar fueron abordados por soldados y la presidenta fue trasladada de inmediato en otro avión de la fuerza aérea argentina a Neuquén.

Todo hace suponer que cada situación estaba planificada y programada de antemano, Isabel había “entregado” al país en las manos de los militares porque en realidad no podía manejarlo, la situación de caos y violencia la superaba.

De esta forma se inicio el llamado” proceso de reorganización nacional”.

Los años transcurrieron, la muerte, la tortura y el miedo se apoderaron de las calles teniendo al silencio como testigo.

Los años que fueron pasando fueron una sucesión de militares en el cargo de presidentes, además de una guerra cruel e inútil como la de las Malvinas, una generación que se acostumbro a leer y a escuchar lo que había que escuchar y mas tarde una convocatoria a elecciones en la que después de tanto tiempo, muchos íbamos a conocer la palabra “democracia” pero también era la primera vez que los peronistas no iban a contar con el liderazgo de Perón y el peronismo ya había quedado dividido para siempre.

 


Periodo del suceso: 1973
Palabras clave: Peron, 1973