Astrolabio del Tiempo

En la antiguedad el hombre usaba el astrolabio para medir las alturas, los lugares y los movimientos de los astros.

El tiempo es nuestro astrolabio...
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Historia Argentina

Entre trenes y tranvías

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De la diligencia al subterráneo

El primer trasporte que se usó para movilizarse dentro de la ciudad fue la diligencia, la carreta o el caballo

En el año 1858, se inauguró un servicio de ómnibus a caballo que pronto cubrió cuatro líneas.

Partía de las calles Defensa, Perú y Piedras y de la plaza Concepción.

Convergían en el galpón que servia de estación ferroviaria en el solar que hoy ocupa el Teatro Colón.

Para ese entonces las calles eran de tierra y recién se comenzaban a pavimentar cubriéndolas con un manto de piedras desniveladas.

En 1866, un joven de 30 años llamado Federico Lacroze, junto con su hermano Julio, dio origen a la Compañía que se llamaría Tramway Central.

Las cámaras provinciales le dieron la concesión y el 29 de diciembre de ese año se firmó el contrato.

En él constaba que una línea de sesenta cuadras de extensión, cubriría las necesidades de algunos porteños.

En verano se efectuaban 30 viajes diarios y en invierno 26.

La velocidad media de los carruajes no podía superar las seis millas por hora.

Para prevenir accidentes por delante del vehículo iba un empleado a caballo con el propósito de soplar una corneta antes de llegar a las esquinas.

Pero este vehículo de hierro tirado por caballos era incómodo a la hora de transitar por las calles empedrada y poco niveladas del Buenos Aires de esa época.

Fueron otras dos las concesiones que se autorizaron para el paso de estos tranvías. Una fue otorgada a Mariano Billinghurst, y una tercera a los hermanos Méndez.

Con el tiempo, las líneas se fueron multiplicando, Billinghurst emprendió el tendido de nuevos rieles que unirían Plaza de Mayo con Plaza Constitución.

Para septiembre de 1870, los hermanos Lacroze firmaron otro contrato con las autoridades y extendieron nuevos rieles que unían el centro de la ciudad con el barrio de La Boca, que estaba hasta ese momento separado del casco urbano.

Un año después estallaba la epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires, lo que demoró el proyecto de Billinghurst, de llegar hasta el barrio de Flores, lugar alejado y despoblado para ese entonces.

Cuando la vida cotidiana volvía a su lugar después del flagelo de la epidemia el proyecto de Billinghurst pudo concretarse, y el presidente Domingo Faustino Sarmiento lo inauguró junto al gobernador de Buenos Aires, Emilio Castro.

La modernización de los tranvías

El 22 de abril del año 1897, se deslizaba el primer tranvía sin caballos y aparecía en escena el tranvía eléctrico, novedad para los porteños.

Fue una empresa inglesa que le encargó al ingeniero norteamericano Charles Bright, el estudio y puesta en marcha de una línea de tranvías eléctricos.

El nombre de la empresa fue Compañía Tranvías eléctricos de Buenos Aires.

A esta empresa le siguieron otras que se convirtieron rápidamente en sus competidoras.

Una fue la Anglo Argentina y la otra la de los hermanos Lacroze.

El tranvía pasó a ser parte del paisaje porteño y cada vez más cables sobrevolaban las calles.

Este nuevo medio de transporte urbano trajo importantes cambios sociales; entre ellos se multiplicaron los loteos, se abrieron calles, se levantaron casas modestas por donde pasaba el tranvía y surgieron así nuevos barrios que se unían al centro gracias al tranvía.

Aunque lloviera o tronara, el tranvía no dejaba de andar sobre los rieles y el intervalo entre coche y coche era de pocos minutos.

Así Buenos Aires dejaba de ser una ciudad desurbanizada y se convertía en una de las más importantes de Sudamérica.

 La llegada del subterráneo

Para asombro de los porteños, a comienzos del siglo XX, se realizaban las primeras excavaciones para que un tren se moviera por debajo de la tierra, hecho insólito para aquellos que habían transitado décadas atrás por la ciudad.

En 1908, la empresa inglesa, dueña de los monopolios ferroviarios argentinos, le propuso a las autoridades levantar los rieles de un sector del recorrido y construir una red subterránea.

Esta primera etapa cubriría tres ramales, uno uniría Plaza de Mayo con Primera Junta, el segundo partiendo de Plaza de Mayo, iría en diagonal hasta Talcahuano y Viamonte para seguir hasta Callao y la tercera uniría Retiro con Plaza Constitución.

Se aprobó el proyecto y por mucho tiempo la Avenida de Mayo estuvo clausurada ya que era necesario romper la calle y cavar en zanja.

Para la década del 30, con el ensanche de la calle Corrientes, apareció la empresa Lacroze con subterráneo propio que unió Chacarita con el correo Central.

Esta línea más moderna se abrió directamente en túnel a excavación cerrada.

De esta manera, los porteños ya no tenían excusa para trasladarse por la ciudad, nada tenían para envidiarle a los mejores centros urbanos europeos

Si alguien viaja en subterráneo cotidianamente recuerden que también este medio de transporte tuvo su historia…

Lic. Andrea Ravalli

Periodo del suceso: 1858
Palabras clave: ferrocarriles, progreso, tranvía, subterráneo