Astrolabio del Tiempo

En la antiguedad el hombre usaba el astrolabio para medir las alturas, los lugares y los movimientos de los astros.

El tiempo es nuestro astrolabio...
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Historias de Vida

A la espera del General

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Remedios tenía solamente 15 años cuando se caso con el entonces Teniente Coronel graduado en Caballería, Don José de San Martín.

Corría el año 1812, y tras un corto noviazgo contrajeron matrimonio. Ese mismo año se comenzaba a organizar el escuadrón de Granaderos a Caballo.

A los pocos días de la boda, tuvo que quedarse en la casa de sus padres porque su marido comenzaba a luchar en la guerra de la emancipación

Su experiencia en los campos de batalla europeos le sirvió para que el gobierno porteño aceptara sus servicios y le encomendara la creación de un escuadrón de granaderos a caballo.

Esta tarea le demando un año y nueve meses y volcó en el su capacidad de organización, sus conocimientos en tácticas militares y su disciplina.

Muchos jóvenes de casi todas las provincias comenzaron a reclutarse.

Este reclutamiento fue exigente.Los postulantes debían ser buenos jinetes y cumplir con un entrenamiento severo.

Era indispensable mantener una estricta vigilancia entre sus miembros y se creo un tribunal integrado por oficiales que podían pronunciar sentencias y establecer castigos de ser necesario.

San Martín creía que un solo escuadrón de Granaderos a Caballo bastaba para arrollar al enemigo y hacerlo pedazos.

Mientras tanto Doña Remedios esperaba. Habían pasado dos años ya desde la boda, y faltaba poco tiempo para volver a encontrarse con su marido en Mendoza.

 

La organización del Cruce de los Andes

 La lucha por la emancipación y el cruce de los Andes estaban en marcha.

Ya en Mendoza, Remedios se incorporo al grupo de mujeres que colaboraban en las tareas de organización del ejército de los Andes.

La tarea era ardua y tediosa, había que acompañar a eses hombres que entraban en combate, y no se sabía si regresarían con vida.

Se había instalado en el Plumerillo una fábrica de pólvora, una fundación de artillería para la que se había contratado a 300 obreros, talleres para las tintas que le dieran color a los uniformes y un laboratorio para explosivos.

La mano de obra provenía de las provincias de San Luis, San Juan, Corrientes, Córdoba y Buenos Aires.

Para fines del año 1816, se logro el reclutamiento e instrucción de un cuerpo de más de 200 oficiales, casi cuatro mil soldados y más de mil combatientes auxiliares.

Con mil quinientos caballos y casi 10.000 mulas comenzaba el cruce de los Andes.

Remedios regresaba a Buenos Aires a la casa de sus padres pero esta vez no viajaba sola.Habia nacido ya su hija Mercedes, quien se convertirá en el tesoro mas preciado del General.

Todo estaba listo para emprender la marcha y así lo dispusieron los hombres de San Martín.

 

 Contra el viento y las montañas

 

 La proeza del cruce de los Andes fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia argentina.

Pensar en la época y en las condiciones con que se realizo tamaña empresa nos hace imaginar por las penurias que debieron pasar aquellos hombres que luchaban por la libertad y por la defensa de sus ideales.

Fueron cuatro columnas las que partieron.Una bajo las ordenes del general Miguel Estanislao Soler, otra comandada por el brigadier chileno Bernardo O’higgins, otra liderada por San Martín y la ultima al mando del General Juan Gregorio de Las Heras.

Partieron el 17 de enero de 1817 del campamento del Plumerillo.

El plan de la travesía debía llevarse a cabo en 20 días y abarcaba un frente de 800 Km.

De las casi 10.000 mulas llegaron al otro lado de la Cordillera menos de la mitad y de los 1500 caballos apenas 400 y en muy mal estado.

El rigor del clima provoco la muerte de numerosos soldados y la falta de agua y víveres repercutieron en las tropas.

En un alto del camino, San Martín escribía:”Si vencer el camino ha sido un triunfo no lo es menos el haber comenzado a vencer al enemigo”.

En la tarde del 25 de marzo de 1818 entraba el General San Martín en la ciudad Chilena de Santiago seguido por su regimiento de Caballería.

El 12 de febrero se proclama la independencia de Chile y se libran dos batallas la de Cancha Rayada en la que son derrotados y la de Maipú.

Un año había pasado ya del cruce de los Andes y de la llegada del general a Chile.

El héroe de la independencia se encontraba agotado y enfermo en Mendoza.

En su cama recibió la noticia de la renuncia del Director Supremo de las Provincias Unidas, Don Juan Martín de Pueyrredón, quien había ayudado al general en la campaña de los Andes.

José Rondeau, asumió el cargo de Director Supremo pero ya nada volvería a ser como antes.

La paz y la libertad tan ansiada por el general se vería pronto opacada por cruentas luchas civiles.

El pedido de la intervención de San Martín en las guerras civiles fue un hecho pero el general se negó proclamando que jamás mancharía sus manos con sangre de sus hermanos y no prestaría su regimiento al servicio de una guerra civil.

Estaba muy enfermo y las noticias de Buenos Aires lo entristecían y perjudicaban su delicado estado de salud.

Por consejo de su colega y amigo el general Rudecindo Alvarado decidió volver a Chile.Alli estaría seguro y podría descansar tan solo por un tiempo.

Esta vez el cruce hacia Chile tendría un sabor amargo, distinto al glorioso cruce anterior.

Remedios seguía separada de su marido.Las noticias iban llegando lentamente a Buenos Aires.Solo le quedaba rezar y esperar al general junto a su pequeña hija Merceditas.

Sesenta granaderos emprendieron la marcha acompañando a San Martin.Una camilla se había fabricado en secreto para transportarlo

La fiebre y la tos sumado al fuerte dolor de sus huesos no cesaban de torturar al valiente hombre que había formado aquel ejército que le era fiel más allá de cualquier cosa.

El 14 de enero de 1820, se instala en Santiago para recuperar su salud pero la Nación comenzaba a dividirse cada vez más y sus pedazos eran disputados por los caudillos provinciales que mostraban cada vez más su poder.

A pesar de muchas contradicciones y cuestionamientos internos San Martín, emprendió el último tramo de su Plan Continental; la expedición hacia el Perú.

El 12 de julio de 1821, se produjo la gloriosa entrada del General a Lima y allí dio a conocer su propósito:”Mi intención es dar al pueblo los medios para proclamar su independencia y establecer el gobierno que le convenga, hecho esto consideraría terminada mi misión y me retirare”

Diez años de revolución y guerra habían alejado al General y a su esposa Remedios quien no ceso de esperarlo.

Una triste noticia llegaba a oídos de San Martin.Remedios estaba muy enferma y agonizaba en Buenos Aires.

Desde Mendoza, decidió viajar urgente pero fue demorado por el gobierno de Rivadavia que tenia apostados hombres dispuestos a apresarlo.

Remedios Escalada de San Martín murió un frío agosto de 1823, su marido no pudo estar a su lado.

Muchos fueron los años que había pasado sola, a la espera de ese hombre con el que se había casado siendo casi una niña.

Casi en secreto, después de ir a buscar a su pequeña hija Mercedes que estaba bajo el cuidado de su abuela materna, tomo su equipaje, sus títulos y honores y comenzó su viaje a Europa.

No le era posible aquí una vida tranquila, el gobierno de la provincia de Buenos Aires no admitía que no quisiera participar de las guerras civiles, lo asediaban rodeándolo de espías y se lo sospechaba de cualquier conspiración contra el gobierno.

Ni siquiera le habían permitido viajar el mismo día del fallecimiento de su querida Remedios, jamás se hubiera imaginado aquel hombre de ideales y valentía que en su propio suelo y en el que lucho por ganar la libertad, le darían la espalda como tantos lo hicieron.

Se embarco primero en la fragata Le Bayonnais, y después de navegar dos meses llego junto a Remedios al puerto de El Havre, en Francia.

Pero el gobierno francés, le advirtió que no podía desembarcar en ningún puerto francés, gobernaban por ese entonces el país los absolutistas y San Martín no era para ellos persona grata por lo tanto decidió a los pocos días embarcarse en el Lady Wellington.

Así comenzaba su exilio, con su esposa muerta, su hija pequeña, sin honores, ni discursos, ni fortuna.

Periodo del suceso: 1812
Palabras clave: Remedios, Escalada, esposa San Martín