Astrolabio del Tiempo

En la antiguedad el hombre usaba el astrolabio para medir las alturas, los lugares y los movimientos de los astros.

El tiempo es nuestro astrolabio...
Buscar   
Cronología histórica

Historia económica de la Argentina

http://www.astrolabiodeltiempo.com.ar/ImagenArticulos/Cabildo_1864.JPG
Economía y Revolución

Por Andrea Ravalli

A partir de la Revolución de Mayo los nuevos integrantes de la junta de gobierno tuvieron que afrontar y organizar la economía de un país que había nacido bajo el dominio español y bajo la tutela económica de la corona peninsular.

La revolución y la guerra produjeron enormes cambios económicos que perjudicaron a los que menos tenían: a los productores y a las provincias que se sustentaban con el comercio de sus principales productos.

Se fue desarticulando el comercio interior que iba llevando a la ruina a aquellos que se dedicaban a las actividades productivas y artesanales.

Como consecuencia de las guerras surgió una importante deuda interna que empobreció a distintos sectores de la sociedad y arrastró este estigma a lo largo de toda la historia Argentina.

 

 Del Virreinato a la patria libre

 Durante el virreinato la economía estuvo basada en la explotación ganadera y agrícola y en las actividades artesanales.

El comercio exterior sufrió una liberación a partir del siglo XVIII, ya que se habilitaron nuevos puertos en America y en España a pesar de que el control absoluto lo tenía la corona peninsular quien era la única vendedora y compradora de todos los productos que salían o entraban a América.

España ejercía el monopolio absoluto y el sistema económico era de intermediación.La sede era Buenos Aires, los productos importados eran pagados con cuero y productos del saladero.

Estos productos importados eran distribuidos y vendidos en el interior y el pago se realizaba también con cueros y mercaderías de la región.

En 1778, se estableció el Reglamento del libre comercio el cual permitía la apertura del puerto de Buenos Aires y el de Montevideo para el comercio directo con España.

Pero los problemas empezaban en tiempos de guerra cuando el comercio se paralizaba, ya que España había perdido el dominio de los mares en manos de los ingleses y sus barcos no podían recorrer libremente las rutas marítimas.

Se recurría al contrabando que se realizaba principalmente con los portugueses y con los ingleses.

En el año 1795, se permitió el comercio directo con colonias españolas y extranjeras extendiéndose a países neutrales lo que permitió un importante tráfico comercial con Estados Unidos.

Los comerciantes porteños se dividieron en dos grupos los monopolistas ligados a las casas comerciales de España, que se oponían a las medidas de liberalización y reclamaban la vuelta al comercio libre español, una vez superados los conflictos exteriores y los librecambistas que defendían los intereses locales, en especial la exportación de los frutos del país, interesados en buscar nuevos circuitos comerciales y en abrir el comercio exterior.

 

El comercio con Inglaterra

 Los ingleses mantuvieron a través del contrabando un fluido tráfico comercial con Buenos Aires.

A pesar de la derrota en las invasiones inglesas, Liniers les permitió continuar con las actividades comerciales.

Al asumir Cisneros como virrey restringió el comercio con los ingleses apoyando a los comerciantes monopolistas.

Estas medidas trajeron aparejadas la reducción del comercio y de la recaudación aduanera.

En el año 1809, presentaron un petitorio para que se les permitiera comerciar; se apoyaban en el Tratado que la Junta Central de Sevilla había firmado con el gobierno Británico por el que se les permitía a los ingleses comerciar en puertos españoles a cambio de prestar ayuda en la guerra contra Napoleón.

Los comerciantes españoles se opusieron a este proyecto sosteniendo que el librecambio provocaría la ruina del comercio y de las industrias manufactureras del país.

A través del reglamento de libre comercio del año 1809, se permitió el comercio con los ingleses bajo determinadas condiciones a través de consignatarios españoles.

Los ingresos del tesoro aumentaron a partir de 1810, y la situación económica dejo de ser crítica.

Las medidas habían favorecido a los comerciantes locales y a los hacendados.

Fue así como comerciantes y prestamistas ingleses comenzaron a establecer sus negocios en el país.

 

Los cambios después de la revolución

 Las bases económicas que proponían los ideólogos de la revolución era el liberalismo económico.

Esta doctrina sostenía que la economía respondía a leyes propias entre las que se encontraban el evitar el intervencionismo del estado para eliminar las trabas aduaneras auspiciando la mayor libertad de comercio.

De esta manera se garantizaría la expansión comercial, la exportación de cueros y la disminución de los precios de los productos industriales importados.

Una vez establecida la Primera Junta de gobierno, se dispuso una rebaja de aranceles y la habilitación de nuevos puertos para favorecer la exportación directa de cueros.

Los comerciantes locales adquirieron de esta forma mayor importancia y comenzó la decadencia de los monopolistas relacionados con la Corona Española.

Iniciado ya el Primer Triunvirato, se comenzó a implementar una política de librecambio sin restricciones.

Se autorizo a los comerciantes extranjeros a operar libremente en las Provincias Unidas.

A partir de este momento se produjo un aumento de las exportaciones de cueros, sebo, crin y carnes saladas, surgiendo también la especialización en la producción pastoril.

Se incrementaron las exportaciones de productos manufacturados, que reemplazaron a los que provenían del interior en el mercado porteño.

El valor de las importaciones supero a las exportaciones provocando el inicio de una grave crisis económica para las provincias del interior.

Fueron los comerciantes ingleses quienes llegaron a dominar el mercado y fijaron los precios, presionando a las autoridades que trataban en vano de proteger la economía de los criollos.

En consecuencia muchos comerciantes locales se vieron seriamente perjudicados por la competencia de los ingleses quienes estaban amparados por sus casas comerciales que les vendían en mejores condiciones que a los americanos.

La orientación económica por lo tanto viró hacia el Atlántico. Tanto Londres como Liverpool se convirtieron en nuevas metrópolis comerciales, ocupando el lugar que antes tenía España.

Los gobiernos fueron cediendo a la presión de los comerciantes ingleses para evitar toda interrupción del comercio poniendo en peligro la recaudación aduanera y la salida de productos del país, conservando también así el apoyo que Gran Bretaña le daba a la revolución.

 

La guerra por la independencia y sus consecuencias económicas

 Cuando la guerra por la independencia se fue intensificando en los territorios de los antiguos virreinatos, se redujo la riqueza y se desarticulo la red de comercialización virreynal.

Al perderse el Alto Perú, principal productor de plata, se redujo el metálico circulante y por lo tanto disminuyó el comercio ya que las mercaderías elaboradas en el interior no podían colocarse en territorio enemigo.

Por lo tanto se resintió la economía de las ciudades del interior.

La ocupación de Chile, por parte de los españoles paralizó el activo comercio de Cuyo con esa región.

La industria vitivinícola sufrió el impacto de la disminución de las ventas.

La separación de la Liga de los Pueblos Libres, redujo el comercio de Buenos Aires con el Litoral ya que Artigas, prohibió la salida de productos que provenían de ese puerto.

Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes lo hicieron a través de los puertos orientales.

Buenos Aires fue dominada por los comerciantes Británicos, que comenzaron a imponer sus mercancías con lo cual se redujo el mercado para los productos del interior.

Se desarticuló la provisión de mercaderías y el sistema de pagos entre los comerciantes porteños y los del interior.

Las distintas regiones solo tenían una economía de subsistencia mientras los comerciantes ingleses se internaban en el país, comerciando directamente y obteniendo mayores ganancias.


La lucha de una industria nacional

 El cuero, el sebo y el tasajo elementos que se utilizaban frecuentemente como medio de pago entre los comerciantes habían reemplazado a la plata que provenía anteriormente del Alto Perú.

Al utilizarse como formas de pago se produjo una disminución de las cabezas de ganado acentuada por las guerras que estimulaban la matanza para mantener a los ejércitos en marcha o para evitar el robo de hacienda especialmente en la Banda Oriental, Entre Ríos y Santa Fe.

El ganado mular decayó como consecuencia de la disminución de la actividad minera y la paralización del comercio con el Alto Perú.

Las necesidades del ejército lo mantuvieron durante un tiempo, pero no pudieron detener su declinación.

Una de las preocupaciones de los gobiernos revolucionarios fue el mantenimiento de la agricultura.

Para ello se tomaron distintas medidas, para favorecerla entre ellas se encontraban la libre exportación de trigos y harinas, el auxilio a los labradores pobres para que pudieran levantar sus cosechas, se repartieron tierras que se destinaban a la agricultura en las fronteras con el indio.

Pero a pesar de estas medidas los problemas se fueron agravando debido a la baja rentabilidad, a las exigencias del trabajo y la falta de herramientas adecuadas hizo fracasar los intentos que se realizaban para mejorar el desarrollo de la actividad agrícola.

La producción estuvo reducida al abastecimiento de las ciudades y en el interior se mantuvieron los cultivos extensivos vinculados con las industrias artesanales.

En Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja predominaban los cultivos de la vid y el olivo, en Catamarca el algodón y el tabaco y en Salta la caña de azúcar.

La minería estaba desvastada por el agotamiento del cerro de Potosí. La falta de mano de obra indígena empeoro los problemas y se desorganizo el sistema de extracción de metales.

Otra de las industrias que se vio perjudicada fue la actividad artesanal.Era difícil competir con los productos que llegaban del exterior; además la guerra había producido la reducción de mercados y una marcada escasez de mano de obra por la incorporación de hombres al ejército.

Sin embargo el equipamiento y el abastecimiento para los ejércitos produjeron un mercado importante para las industrias artesanales y de esta forma surgieron industrias derivadas como las fabricas de armas y de pólvora en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Jujuy.

En las provincias del interior se mantuvieron los tejidos de lana y de algodón, los artículos de cuero, la vestimenta, los muebles, los alimentos, los carros y las carretas.

Como consecuencia de la interrupción del suministro de vinos españoles la industria vitivinícola nacional comercializaba en Chile y en Buenos Aires.

En Buenos Aires y sus alrededores crecieron los saladeros convirtiéndose en la única industria que progresó en el periodo revolucionario.

 El comienzo de una deuda enorme: La Deuda Interna

 La Guerra por la Independencia requirió por su puesto de mucho dinero para poder llevarse a cabo.

Una de las principales fuentes de ingreso fue la aduana, mediante los derechos de importación y exportación.

Otra de las fuentes de ingreso fueron los “empréstitos patrióticos o forzosos”, que recayeron sobre los enemigos de la revolución, comerciantes españoles o sectores que se oponían a los nuevos gobiernos.

En los primeros años fueron cada vez más los empréstitos patrióticos y las donaciones de efectos para el Ejército del Norte, y el de los Andes, sin embargo a medida que la guerra se prolongaba la resistencia se hacia cada vez mas notoria.

Las contribuciones se exigían en metálico a los comerciantes y en frutos a los hacendados.

Hasta los esclavos fueron incluídos en las contribuciones e incorporaciones al ejército.

También participó la Iglesia cediendo sus riquezas y sus esclavos.

 En todo este período los empréstitos y las contribuciones fueron acompañados de promesas de devolución al final de la guerra por la independencia.

Se le entregaban a los afectados, documentos oficiales que garantizan la devolución de su contribución con intereses.

Estos certificados de empréstitos circularon como medios de pago al 50 o al 60% de su valor.

Se les dió curso como dinero en efectivo para la aduana originando así la especulación de los comerciantes británicos, que los compraban a los particulares a bajos precios.

Cuando las guerras por la independencia terminaron se había generado una deuda cuyo monto era muy difícil de determinar por la diversidad de su origen y por los intereses acumulados.

Deudas que se arrastrarán a lo largo de toda la historia Argentina.

Periodo del suceso: 1810
Palabras clave: Revolución de Mayo, economía, agricultura, Inglaterra