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Historia Argentina

La primera gran represión en Argentina

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La primera gran represión en Argentina

Por Andrea Ravalli

 

A principios del siglo XX, el país ya no era el mismo que pretendió Roca. Económicamente había variado en demasía, las huelgas como método de protesta obrera se habían intensificado a partir de 1888.

En enero de ese año los panaderos habían realizado una huelga debido al atropello policial ocurrido en una asamblea para lograr mejoras salariales.

Esta huelga duró diez días y los patrones decidieron aceptar las peticiones del gremio.

Las autoridades comenzaron a sentir la presión de estos grupos obreros que no solamente se contentaban con discutir ideas en sus reuniones

 La aparición de una figura fuerte: Ramon Lorenzo Falcón

 En el año 1906, bajo la presidencia de Figueroa Alcorta, aparece una figura fuerte dentro del cuerpo policial, el coronel Ramón Falcón.

Este militar que había sido diputado entre 1898 y 1902, asumió el cargo de jefe de la policía de la Capital  Federal y aparecía en un momento justo ya que no titubearía en poner orden a la situación que se hacía cada vez más violenta.

Como primera medida organizó un cuerpo de investigaciones que serían los encargados de seguirle la pista a peligrosos anarquistas.

Falcón representaba el poder, la autoridad, la opresión tan odiada por los grupos anarcos más extremos, “se la tenían jurada”, y el mismo Coronel sabía que una bomba era para él, como paradójicamente lo venía anunciando casi hasta el mismo día de su muerte.

 El estallido Social

 El 1 de mayo del año 1909, se realizaban dos actos obreros; uno organizado por la UGT, socialistas, citado a las tres de la tarde.En este acto hablarían A.Mantecon y Alfredo Palacios.

El otro era de la FORA, anarquistas, invitando a una concentración en la plaza Lorea, para marchar por la Avenida de Mayo,Florida hasta plaza San Martín y de allí por Paseo de Julio hasta la plaza Mazzini.

Después del mediodía la plaza Lorea comenzó a poblarse de gente extraña al centro; mucho bigotudo con gorra, pañuelo al cuello, pantalones parchados, mucho rubio, algunos pecosos, muchos italianos, rusos y catalanes.Eran los anarquistas y llevaban banderas rojas.Gritaban entre la multitud ¡Mueran los burgueses! ¡Guerra a la burguesía!!

Las distintas asociaciones anarquistas portaban sus estandartes rojos con letras doradas.

A las dos de la tarde, la plaza estaba poblada, había entusiasmo, se oían gritos, vivas cantos y murmullos que iban creciendo como una ola.

El momento culminante fue la llegada de la agrupación anarquista “Luz al soldado”, una de las más violentas. Habían entrado por la calle Entre Ríos y a su paso rompían vidrieras de panaderías y negocios.

En la Avenida de Mayo y Salta de pronto se detuvo un coche, era el Coronel Ramón Falcón, jefe de la policía.

La masa de manifestantes lo reconoció inmediatamente, y comenzaron a gritar ¡Abajo al coronel Falcón!!!!Mueran los cosacos!

Las consecuencias de este festejo del Primero de Mayo fue un saldo importante de muertos, heridos y detenidos, el vaso había rebalsado…

Fueron detenidos varios anarquistas y se determinó un paro general hasta que Falcón no presentara su renuncia.

Según el grupo de investigación de la policía muchos anarquistas tenían antecedentes en sus países de origen.

Falcón y el grupo policial venían ya trabajando tras la pista de un joven ruso de 25 años, su nombre era Pablo Karaschini.Esta anarquista se empleaba en una empresa de limpieza ubicada en la calle Junín 971, llamada “La Española”.

Falcón le venia siguiendo los pasos ya que se sospechaba que era el jefe de un grupo de activistas violentos.

Casi irónicamente el día anterior al atentado al Coronel Falcón, el 13 de noviembre de 1909, se le había frustrado un intento de atentado que iba a llevar a cabo Karaschini en la iglesia del Carmen, en el barrio de Recoleta.

 Los principales diarios de la época después de los hechos ocurridos expresaban:

“Debemos admitir que el terrorismo ha echado verdaderas raíces en Buenos Aires, el atentado del domingo parece que lo confirma y en su presencia el publico y los periódicos lo consideran asi.Empieza a creerse que el divertido episodio de la Boca, a pesar de sus caracteres burlescos algo significaba en el fondo:que la explosión producida en el convoy de obreros de la línea del USD, no era un simple caso excepcional y que la bomba de la calle Corrientes era algo más que la consecuencia de los sucesos del primero de Mayo.

No se admite que la tentativa contra la capilla del Carmen sea un mero último colapso del asunto Ferrer como muy bien podrían indicarlo algunos antecedentes del asunto.Tan solo la máquina infernal arrojada al Presidente de la República permanece desprovista de trascendencia…”

No eran mera casualidad esta serie de atentados que cada vez conmovían a la opinión pública, el modus operandi era el mismo; un individuo solapado, vestido de negro con un paquete en la mano, caminando hacia un lugar, de pronto lanzaba una bomba.

Crónica de un asesinato

El 14 de noviembre de 1909, estallaba otra bomba que asesinaba al coronel Falcón y a su ayudante.

Las victimas recibieron graves heridas.El coronel presentaba una herida desgarrada con fractura de la rodilla izquierda y otra herida en el tercio medio de la pierna derecha; varias en el pecho y una en la frente.

El joven Alberto Lartigau, de sólo 20 años, tenía una fractura en la pierna derecha, con fractura de los huesos de la pierna izquierda y el cochero que conducía el vehiculo, un italiano de nombre Ferrari, presentaba contusiones en la espalda.

Fueron intervenidos quirúrgicamente, pero al coronel Falcón se le amputó la pierna izquierda sin éxito ya que falleció a las 2:15 pm. El deceso de Lartigau se produjo unas horas más tarde.

Cuando se les dieron los primeros auxilios, Falcon pedía que ayudasen a los otros heridos.

Seis meses antes de este hecho, el comisario José Vieyra, jefe de la división, ordenó con toda reserva que un agente de investigaciones siguiera disimuladamente al Coronel, quien se enteró unos días después y prohibió que se distrajera personal policial para su custodia.

La noche anterior a su muerte, había recibido dos cartas anónimas en su despacho, justo el mismo día que entregaba al Ministro del Interior un informe sobre actividades anarquistas en el que constaba la indagación realizada a Karaschini.

Cuando recibió los anónimos, junto a sus colaboradores dijo que los anarquistas le tenían dedicada siempre la famosa bomba.

Evidentemente no era un personaje querido por estos grupos extremistas, ya que en el acto del día del trabajador, en la plaza Lorea, se pedía su renuncia por la masa que rugía tras haber declarado el paro general como duelo a la muerte de sus compañeros de lucha.

El mismo presidente Figueroa Alcorta, se expidió pronunciando:”Falcón va a renunciar el 12 de octubre, día en que yo termine mi período presidencial”

El 14 y el 15 de diciembre los diarios detallaban todos los pormenores del incidente.

Daban el lugar exacto del atentado:”El coche partió por la Avda Quintana hacia el este, llevaba la capota bajo, por la acera había bastante concurrencia y el coronel y el secretario saludaron a gente conocida”

Al llegar el coche a la esquina de Callao, según la declaración de un testigo que iba detrás del milord que fue violentado, un individuo que se hallaba en el centro de la calzada, alzó las manos y arrojó la bomba que cayó en el piso del coche.

Se aclaró a los periodistas que no se dieran los detalles ni se hicieran comentarios de la persona que había realizado el hecho.

Aparecían frases tales como “loco sin nombre y sin patria, como el mismo se había encargado de establecerlo en sus primeras declaraciones ante la autoridad.

La lucha por un ideal: Simón Radowisky

El autor del atentado era un joven anarquista de sólo dieciocho años, de quien se sospechaba pertenecía al grupo de Karaschini.

Su nombre era Simón Radowisky, y fue detenido inmediatamente después de que arrojara la bomba, él mismo se había herido con su revolver en el pecho y había intentado escapar.

Mucho se escribió sobre Radowisky, hasta el día de hoy es un personaje puesto como mártir y como héroe, por algunos grupos anárquicos que aún existen o por lo menos así se proclaman.

El joven ruso no pudo ser fusilado porque a pocos días de su captura un familiar suyo presentó la partida de nacimiento que comprobaba que era menor de edad y por lo tanto debió ser encarcelado y no se lo podía fusilar.

Antes de ser enviado a la penitenciaria nacional fue interrogado varias veces.Sus señas particulares eran: piel blanca, pequeño bigote rojizo, medio lampiño, facciones huesudas, mandíbula de boxeador y orejas grandes.

En el momento de la detención vestía un saco azul marino, un pantalón negro, botines de becerro, sombrero de chambergo negro, corbata verde con cuello volcado de camisa de color.

Tras su identificación se supo que se domiciliaba en un conventillo ubicado en la calle Andes 194, y había llegado a la argentina en 1908.

Se estableció en Campana como obrero mecánico en los talleres del ferrocarril central argentino, luego en Buenos Aires trabajo como herrero y como mecánico.

A pesar de su corta edad tenía un frondoso prontuario.El Dr. Ernesto Bosch, ministro argentino en Paris, presentó los antecedentes que daban cuenta que había participado en disturbios en Kiev, Rusia durante el año 1905.Debido a estos hechos debía cumplir una condena de cinco años pero logró escaparse y llegar a América.

Después del asesinato de Falcón se dispuso que Radowisky cumpliera condena en el temido penal de Ushuaia, más conocido como el “infierno blanco”, pero ayudado no se supo todavía por quien logró escapar .Se conoce que mantenía correspondencia con la esposa de Natalio Botana, Salvadora y que esta ayudaba a los anarquistas a escapar pero nunca pudo probarse.

Seis horas después fue encontrado en Aguas Frías a 12 Km. de Punta Arenas en Chile.

Cuando Hipólito Yrigoyen asumió su segundo presidencia se le dio el indulto al asesino de Falcón.

El 14 de abril de 1930, Yrigoyen realizó el escrito de indulto con la salvedad que era indultado pero se lo desterraba del país.

Radowisky se dirigió al Uruguay y comenzó una nueva vida, sus compañeros le buscan trabajo y en lo sucesivo realizó varios viajes a Brasil.

En el año 1933 se estableció en Uruguay la Ley de Extranjeros indeseables y Radowisky vuelve a ser detenido en la cárcel de la isla de Flores y recupera su libertad en marzo de 1936.

Ese mismo año, viaja a España y en Madrid, se involucra en el comando anarco-sindical hasta el año 1939 cuando estalla la Guerra Civil.

Regresa a America y reside en México con el nombre de José Gómez.

Murió a los 65 años de un ataque cardiaco.

En una entrevista que se le había realizado un periodista cuando estaba detenido en la cárcel de Ushuaia Radowisky con la frialdad que lo caracterizaba se pronunció con respecto al atentado que había cometido y el que le había dado muerte a Falcón:

“Maté porque el 1 de mayo de 1909 el Coronel Falcón, al frente de los cosacos americanos dirigió la masacre de la Av. de Mayo contra los trabajadores y mi indignación llegó al paroxismo cuando sufrí la vergüenza de comprobar que los representantes del pueblo en las cámaras aplaudían esa actitud del citado jefe de la policía.

Soy hijo del pueblo trabajador, hermano de los que cayeron en la lucha contra la burguesía y como la de todos

Mi alma sufrió por el suplicio de los que murieron esta tarde, solamente por creer en el advenimiento de un porvenir más justo, más libre y más bueno para la humanidad…”

Periodo del suceso: 1909
Palabras clave: Ramón L Falcón, Día de los trabajadores, Simón Radowisky