Astrolabio del Tiempo

En la antiguedad el hombre usaba el astrolabio para medir las alturas, los lugares y los movimientos de los astros.

El tiempo es nuestro astrolabio...
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Historia Argentina

Los curas del desierto Parte II

“! Oh si pudieramos poner de manifiesto todos los actos atroces, las torpezas, las vejaciones cometidas desde algunos años a esta parte! Pero si Dios quiere, algún día hablará la historia y dará a conocer al mundo quienes son los verdaderos salvajes de la Patagonia”

 

Padre Lemoyne, 12 de noviembre de 1885

 Las penurias del desierto

La tarea era muy difícil en aquellos lugares tan alejados e inhóspitos, pero la buena intención de los Salesianos se veía empañada con la cruda realidad de la campaña del desierto

Los ideólogos y ejecutores de esta campaña de exterminio estaban convencidos que había que poblar esas tierras, pero con extranjeros. Para lograr el objetivo  había que desalojar previamente al indio y justificar de esa manera la denominación de desierto que a toda costa se quería imponer.

El mismo Roca decía al iniciar la campaña:

”Al sud de nuestra línea de ocupación actual, la Patagonia nos brinda todavía territorios fértiles, donde el labrador extranjero, enriqueciéndose a la sombra de nuestra bandera vendrá a hacerse un aliado, un elemento de grandeza argentina.

Es preciso para ello suprimirlo del desierto o dominarlo hasta el último confín”.

Estaba claro que había dos posiciones opuestas en  ideas y convicciones; para los militares era necesario suprimir y dominar; para los misioneros de Don Bosco en lugar de exterminar pensaban en incorporar y elevar a formas más avanzadas a los indios.

Era evidente que los intereses eran muy distintos pero a pesar de ello, estos sacerdotes no claudicaban, muy por el contrario veían en las dificultades y obstáculos la señal más evidente de que su trabajo era una señal de Dios y que debían continuar por ello.

La condición de las misiones

El sostenimiento de las misiones en la Patagonia fue casi una utopía.

La Santa Sede había creado el Vicariato Apostólico de la Patagonia; para poder darle a las misiones una existencia y una organización autónoma y así tener una mayor libertad de acción y disponer de recursos; pero ese Vicariato y su titular no fueron reconocidos por el gobierno argentino.

Su situación jurídica ante el estado y también ante la jerarquía de la iglesia fue ambigua y trajo graves problemas para su desenvolvimiento por lo tanto los misioneros contaban con pocos recursos.

 Apenas llegaba dinero o alimentos  desde Buenos Aires, el gobierno mandaba esporádicamente algo.

 Contaban con la ayuda particular de algunos familias pudientes de la capital o de Europa; ¿A quién le importaban esos indios perdidos en el medio de la Patagonia?,  si para el gobierno eran un estorbo que quedaba claro que había que eliminar.

Desde el año 1872, el arzobispado de Buenos Aires, elevaba al ministro de justicia Culto e Instrucción Pública solicitudes pidiendo ayuda pero no conseguían nada desarrollaron su actividad en condiciones de pobreza extrema.

Todos los centros de misión padecieron esta precariedad de recursos económicos.

Cuando llegaron a Rawson, los primeros misioneros tuvieron que dormir en el suelo de tablas con bastante frío y comer  solo una vez al día, generalmente carne de oveja y algunos lechugones que pudieran conseguir.

Sin embargo, a pesar de sus privaciones fundaron sus primeros colegios, llevando allí la civilización y demostrando como debió conquistarse el desierto, no simplemente con las armas tratando de anular físicamente al aborigen, sino tratando de atraerlos por medio de la educación la cultura y la comprensión.

Pero la historia fue otra, los indios que no caían en el campo de batalla caían en los intereses de la llamada civilización.

Los prisioneros o los que se rendían eran llevados a Buenos Aires y allí distribuidos.

Muchos eran usados por las familias más pudientes como sirvientes o peones.

Las condiciones en las que llegaban eran miserables. Los hombres en edad y condiciones de servir eran enrolados en las filas de la guardia nacional o del ejército.

Los niños y los ancianos eran cuidados por la Sociedad de Beneficencia y las mujeres puestas en casas de familias.

Después de la campaña del general Villegas al Nahuel Huapi en el año 1881, fueron llevados a Patagones, como lo relata uno de los sacerdotes “Fueron llevados unos trescientos indios  en el más lastimoso estado, los pusieron entre las paredes de la Iglesia que llegaban a una altura de metro y medio. Ahí estuvieron más de un mes bajo el azote de los vientos y temperaturas invernales. El padre Fagnano, que los había acompañado en su largo viaje, pasaba con ellos todos los momentos que sus ocupaciones le dejaban libres; les enseñaba el castellano, reglas elementales de higiene y los instruía en la religión. Después de un mes de adoctrinamiento bautizó a 30, pero esa misma tarde ocurrió un episodio trágico… se dio orden de separar todos los niños para entregarlos a familias de los pueblos ribereños.

Fue una escena desgarradora… a los alaridos de las madres se mezclaban los gritos de los pequeños, hubo una madre que en la desaparición de su dolor arrojo su criatura contra los ladrillos gritando angustiada: tomen también este asesinos! nada pudo hacer el padre Fagnano porque las ordenes eran terminantes.

El padre Bodratto le escribía a Don Bosco diciendo: “Ir a establecerse entre los indígenas es imposible, porque los indios que dominaban en esos territorios fueron muertos o tomados prisioneros y conducidos a Buenos Aires y distribuidos entre las familias como esclavos. Muchos perecieron en el viaje, muchos mueren aquí por el cambio de alimento y de clima, de modo que se reducen a pocos niños y niñas y en gran parte mujeres.

Por lo tanto dos graves dificultades, se nos presentan: la falta de apoyo del gobierno, y el rencor de los indios contra él y en consecuencia la poca disposición de recibirnos”.

Tiempo después el país se llenaba de europeos que venían a poblar estas tierras, así lo querían los ideólogos de la civilización. A nadie le importaba ya  esos pobres indios, ni esos curas perdidos en el desierto.

Muchas veces me pregunto que hubiera sido de este país si nada de esto habría pasado, como dice Eduardo Galeano “La historia es un profeta con la mirada vuelta  hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue anuncia lo que será…”

Periodo del suceso: 1800
Palabras clave: conquista del desierto, evangelización, pueblos originarios