Astrolabio del Tiempo

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Cronología histórica

Los Señores de la Guerra Parte 1

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Hay capítulos de la historia argentina que se asemejan al género fantástico, en el cual  se mezclan la realidad y la fantasía, lo real con lo irreal y los límites se confunden.

Si a muchos argentinos les hubieran contado la verdad en el mismo momento en que sucedían los hechos, no sería extraño que hubiéramos pensado o dicho:- no, no lo creo.

Pero sin embargo, la realidad se asemeja muchas veces a la ficción y en nuestra historia queda más que demostrado.

Mientras Argentina estaba de duelo por la muerte de Perón, ya se estaba gestando el golpe, mientras muchos jóvenes iban a la universidad, a la escuela o al cine, otros se formaban como guerrilleros, mientras se festejaban los goles del campeonato mundial de fútbol, y se llenaban los estadios, miles de personas eran secuestradas, torturadas y asesinadas, mientras jóvenes conscriptos morían en la guerra sucia, el país entrenaba y vendía armas al extranjero para combatir a la guerrilla.

Hubo guerras internas, antiguerrilleros, guerrilleros, grupos comando, tropas, de todo un poco, pero también hubo acuerdos, espías y espiados, vendidos y entregados, mientras los “señores de la guerra”, seguían caminando por la calle como si nada hubiera pasado…

La Argentina premeditada

Entre noviembre y diciembre del año 1975 se dio en Santiago de Chile la primera conferencia de la “Operación Cóndor”, a la que asistieron representantes de todos los países de América del Sur.

Se creó una central operativa para comenzar a juntar información y detectar organizaciones subversivas. Se recolectaba antecedentes de personas, organizaciones y actividades que estuvieran relacionadas con la subversión.

Este banco de datos estaba a disposición de jefes militares de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Cóndor fue el nombre que se le dio a esta base de datos, y a las tareas de inteligencia que se llevarían a cabo.

Hubo una segunda reunión de inteligencia en Asunción del Paraguay. Todo estaba listo para que los golpes de estado en los países de América del sur se fueran desencadenando como la caída de fichas de un domino.

En su libro “Argentinos” tomo 2, Jorge Lanata transcribe fielmente el artículo publicado en el diario La Nación, del 21 de octubre de 2001, en una nota de Jorge Elías:

“Bolivia: El gobierno del general Hugo Banzer, luego del golpe de Estado, derrocó al gobierno marxista del general Torres, se abocó a depurar los elementos marxistas localizados en todos los sectores del gobierno…”

“Chile: Con el golpe militar que destituyó al gobierno marxista de Salvador Allende y las posteriores acciones de las Fuerzas Armadas contra sus elementos, se disipó la intención y la preparación por parte de los países líderes del comunismo de establecer la base principal desde donde irradiar la subversión a los países componentes del Cono Sur, obligando a los elementos marxistas a replegarse hacia el Perú y Argentina…”

Y así sigue nombrando a otros países.

El golpe militar que ocurrió en nuestro país, estaba absolutamente premeditado y fue la misma Isabel de Perón quien convocó una semana antes, a los futuros comandantes de la junta militar ”para que le dieran una mano contra los subversivos que se estaban yendo de control…”

Antes de esta convocatoria se estaba acentuando la acción cada vez más violenta de la derecha peronista -sostenida desde el entorno del propio Perón- contra las organizaciones guerrilleras.

Fue peor todavía con la muerte de Perón. Al asumir su esposa, María Estela Martínez de Perón la primera magistratura, se empeoró todavía más.

Su  opinión y su  voluntad estaban bajo la influencia de José López Rega quien creaba  la Triple A, antecesora de la represión militar.

 Estaba entonces absolutamente planeado que para  aniquilar a sus opositores este nuevo régimen dictatorial (cuyos dirigentes y cuadros militares habían sido entrenados en la famosa 'Escuela de las Américas' a cargo de los EEUU, y en donde se les enseñaba entre otras materias, técnicas de acción psicológica, tortura, y control de población) iniciaría una política institucionalizada de secuestro, desaparición forzada, tortura y exterminio en más de trescientos cuarenta centros clandestinos de detención. Años después, los defensores de tal régimen alegaban que éste 'continuó la política ordenada por la Presidenta Martínez de Perón', a través de dos decretos por los cuales en 1975 ordenaba 'aniquilar el accionar subversivo'.

No era casual entonces que distintos activistas extranjeros o argentinos fueran secuestrados o detenidos en otros países.

Muchos activistas chilenos fueron detenidos por la policía argentina y paraguaya, militantes del ERP fueron arrestados por la policía paraguaya y asesinados en Santiago de Chile.

También era evidente que se contaba con el apoyo de la CIA y el FBI.

La división de servicios técnicos aportó equipos eléctricos de tortura y capacitó sobre la cantidad de voltios que podía soportar un ser humano en el momento de ser torturado.

No solo Argentina contó con este apoyo, sino también Brasil y Uruguay.

Guerra y guerrilleros

Mientras tanto, los del otro “Bando”, también se armaban y se entrenaban para el combate.

Se fueron formando  en distintos países de América como Colombia, El Salvador, México y Nicaragua, grupos de lucha revolucionaria que ejercían violencia política a través de la formación de focos guerrilleros.

Sostuvieron una estrategia de guerra popular y los conceptos maoístas y las tácticas utilizadas por el Vietcong,  fueron lo que más nutrió al Ejército Revolucionario del Pueblo

Para extender la revolución, tal como lo pensó años antes  Ernesto Guevara, el ERP, se formó la Junta de Coordinación Revolucionaria, que también estaba  integrada por  el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.

Los grupos de guerrilla también ejercían un plan organizado y su táctica operativa consistía en  crear unidades. Cada zona debía formar un pelotón, cada regional importante debía formar una compañía y las regionales de Gran Buenos Aires y Tucumán debían contar cada una con un batallón.

El PRT dividía al país en dos zonas operativas: urbana y rural, donde Buenos Aires ocupaba el centro de la primera, mientras que Tucumán lo era de la segunda.

La unidad más pequeña era la escuadra, que estaba formada  por  ocho a doce combatientes. Su jefe tenía el grado de sargento; tres escuadras formaban un pelotón (20 a 30 integrantes) cuyo responsable tenía grado de teniente; la unión de tres pelotones formaban una compañía (90 combatientes, que podía sumar a 100 incluyendo los militantes de logística), comandada por un capitán y un Estado Mayor. Por último, tres compañías constituían un batallón (entre 250 y 300 combatientes), cuyo jefe era un comandante.

A su vez, la dictadura también dividió al país en zonas y repartió las tácticas operativas a cada fuerza incluyendo también a las policiales.

Luego de ocurrido el golpe, la cúpula montonera estableció su base estratégica en La Habana, Cuba.

Mientras tanto el dirigente del ERP, Roberto Santucho, sostenía y declaraba que el peso de la represión afectaría en un primer momento a la lucha popular y dificultaría la movilización de masas y el accionar guerrillero.

Pensaba que en un año surgiría otra vez la lucha de masas, “Abril, mayo y junio del próximo año serán meses de formidables enfrentamientos sociales, generalización de las luchas, choques frontales. Los nuevos cordobazos serán enfrentamientos que superarán por su pasividad, sus métodos y sus objetivos, los cálculos más audaces que podamos imaginar…”

Pero la realidad fue distinta, desde Washington se calculaba para fines de 1977, que en Argentina había unos 18.000 presos políticos, muchos secuestrados en el exterior y llevados a la ESMA o a otros centros de detención, o asesinados también en países y ciudades como España, México, Perú, Uruguay etc.

Y todavía faltaba lo peor, los “señores de la guerra” seguirían caminando como si nada hubiera pasado…

 

Por la Lic. Andrea Ravalli

 

Periodo del suceso: 1975
Palabras clave: década del 70´